Bomberos: Decisiones en estrés máximo PDF Imprimir E-mail

Toma de decisiones en situación de estrés máximo

En algún momento, todos escuchamos una frase como "el instante decisivo", asociada a un hecho de características extraordinarias y potenciada en nuestra cabeza por imágenes de cine y televisión.

 

¿Qué ocurre en personas reales ante situaciones de estrés?, ¿cuánto tarda un individuo en seleccionar una opción válida ante un hecho extraordinario?
A priori, la respuesta está en el entrenamiento, lo vemos en el campo de lo deportivo, individuos con una capacidad de resolución determinada por lo que vamos a llamar anticipación, que no es más que un bagaje de situaciones posibles, acciones de juego potenciales que un individuo entrenado reconoce con un significante, lo que le permite anticiparse al resto, llega antes, "crea" esa jugada.
Cuando se habla de riesgo en el deporte (riesgo es una palabra muy usada en ese contexto), estamos hablando en términos simbólicos, la integridad del individuo está garantizada.
En el caso de profesiones de riesgo, lo simbólico cede paso a lo real, la integridad del individuo se pone en juego.


¿Sobre que bases se toma una decisión de riesgo?
Usualmente, lo individuos más experimentados resultan los más confiables a la hora de decisiones que comprometen su integridad y la de otras personas. Los más experimentados tienen más posibilidades de sobrevivir en una situación extrema, ¿por qué?
La capacidad de respuesta ante un siniestro (accidente, incendio, derrumbe, etc), está dada por el bagaje de experiencias de carácter semejante vividas por un individuo, cuanto más siniestros haya experimentado un bombero, entonces más rápidamente puede seleccionar una opción válida.
La capacidad de decidir correctamente en la menor unidad de tiempo y con máxima flexibilidad operativa tiene relación directa con la experiencia, el individuo experimentado reconoce, anticipa situaciones posibles y decide en esa dirección.
La experiencia lo ubica en un estado de alerta específico, en un contexto físico y mental único, retroalimentado por lo inmediato y lo histórico, sus decisiones anteriores.
La experiencia genera respaldo, calma en el momento de decidir.
No podemos suplir a la experiencia, eso está claro, pero debemos dejar claro un aspecto crucial: la calma en situaciones de estrés operativo puede entrenarse, ya que tiene relación directa con la capacidad física, se sostiene en ella.
Las operaciones mentales a alta velocidad, bajo presión, tienen un correlato físico concreto: ante una situación de estrés, el organismo genera una serie de respuestas, adaptaciones a ese estímulo estresante, mediadas por el SNA (Sistema Nervioso Autónomo). El objetivo es predisponer al individuo a la acción.
El aparato circulatorio se involucra inmediatamente, aumentando y redistribuyendo el volumen minuto a músculos y cerebro fundamentalmente, aumentando la FC y el volumen de eyección sistólica.
El entrenamiento de esta variable básica nos genera una plataforma desde donde instalar situaciones de máxima flexibilidad mental, cada modo de acción está sostenido en ideas, una dirección mental para ese movimiento.
El estrés, físico o mental, es un factor que inhibe la coordinación. Nuestra naturaleza, a través del SNA, nos ofrece respuestas de adaptación en un nivel de supervivencia básico, un profesional de riesgo debe trascender ese nivel.

 
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