Profesionales: sobrecarga en la columna PDF Imprimir E-mail

Una primer aproximación al conflicto postural

La columna vertebral vincula dos aspectos clave de la actividad ejecutiva del día a día, traslado de un punto a otro por los miembros inferiores (pies)y la manipulación o cualquier forma de actividad manual por los miembros superiores (manos).

Por supuesto que no somos concientes de esta función de la columna, pero  cada pequeño o gran movimiento que realizamos en cualquier parte del cuerpo se  sostiene en una muy sensible coordinación de ajuste a lo largo de nuestra columna vertebral.

A priori, el efecto de la gravedad representa una sobrecarga fisiológica que se acumula a lo largo del día, compactando y deshidratando los discos intervertebrales, somos algo más bajos al final del día.

El organismo se recupera de esta carga con el sueño, la posición de reposo horizontal recupera la densidad de los discos intervertebrales y podemos empezar otro ciclo de actividad erecta.

Nuestro sistema osteo-muscular absorbe muy bien, sin costo, cualquier actividad física de bajo impacto, caminar, por ej: permanecer sentado estudiando por intervalos cortos, etc, pero no responde de la misma manera a la carga continua que representa una actividad profesional, por ej: muchas horas de escritorio con posturas restringidas tanto para miembros superiores como inferiores.

Normalmente, no percibimos nuestra espalda, su rol es sostener otras funciones más complejas, pero cuando la percibimos, usualmente nos referimos a una “molestia”.

La posición sedente en el cual estamos al estar sentado implica una carga continua para la columna, y la especificidad y los tiempos del trabajo profesional acota mucho los márgenes de absorción fisiológica de esa exigencia postural, es decir no queda margen de tiempo suficiente para su recuperación.

No parece un gran esfuerzo estar sentado escribiendo, lo sentimos cuando nos paramos después de unas horas, ya que la tracción continua a lo largo de la columna genera una sobrecarga muscular en términos mecánicos, al que ese tejido se adapta perdiendo elasticidad, el estado de tensión continua especializa al tejido músculo-tendinoso aumentando su densidad, de manera lenta y gradual, generando adaptaciones posturales según el biotipo de cada trabajador.

La lista de “molestias” o dolores es conocida: lumbalgias, asociadas al acortamiento de la musculatura posterior de miembros inferiores, aumento de la cifosis dorsal, la curva natural de la columna dorsal se exagera y se hace más rígida, limitando a largo plazo la ventilación, cervicalgias y cervicobraquialgias, que suelen ser los motivos de consulta médica más comunes en los profesionales.

Como dijimos, son patologías que se instalan en el marco de la carga continua que representa la actividad profesional de escritorio, asociada a factores individuales como edad, peso, conductas, etc, y nos parece imprescindible plantear opciones posibles de rehabilitación desde la actividad física.

 

Tratamiento y prevención

Podemos incorporar a nuestro ritmo profesional cotidiano cargas fisiológicas, formas de movimiento que en sí sean tanto reorganizadoras del sistema postural como terapeúticas, planteadas a corto y mediano plazo, una forma de ejercitación física susceptible de ser asimilada por nuestro organismo con un costo fisiológico basal.

 
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