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¿Cómo definir, desde las variables de entrenamiento usuales, una forma integral de entrenamiento en una situación de grupo? Inicialmente, ningún grupo es homogéneo, está formado por personas diferentes, con inquietudes diferentes, valores diferentes, en fin, un sin número de diferencias pero que sin embargo confluyen en un espacio movilizados por un deseo común: “jugar” un juego, que en mayor o menor medida es conocido por todos. Normalmente, los entrenamientos de deportes de conjunto se dividen en un tiempo de preparación física y un tiempo de preparación técnica y táctica, y también normalmente los tiempos de PF son más amplios a principios de temporada y ceden espacio a la técnica y la táctica cuando la temporada competitiva está en curso.
Ahora bien, intentemos definir que representa integralmente un juego de equipo: un juego de equipo es un juego que se “juega” en un espacio con límites y reglas conocidos, en el que cada uno de los integrantes de un equipo tiene un rol o tarea asignada, generalmente vinculada a una situación espacial, es decir una posición en el campo de juego, desde donde establecer relaciones dinámicas con el resto de su equipo y con los integrantes del equipo contrario, y donde el nexo o vínculo suele ser un objeto (una pelota, una bocha, un disco, etc) cuya posesión determina una actitud (básicamente dos: ataque o defensa), y direcciones de desplazamiento a través del espacio de juego, tanto del objeto nexo como de los individuos, con el objetivo de establecer una diferencia de efectividad a través de una conversión, o alguna forma de puntuación. Por otra parte, y de manera simultánea, todos estos desplazamientos implican conversión de energía química en energía mecánica, por medio de distintos procesos metabólicos no en la estructura grupal del equipo, sino en todos y cada uno de los jugadores a expensas de las adaptaciones individuales. Si a esto le sumamos que los puestos o tareas a cubrir definen modos de movimiento diferentes, tanto desde lo metabólico como de lo neurológico, entonces los modos actitudinales serán diferentes en los miembros del mismo equipo.
No debemos olvidar, por otra parte, que un juego siempre es representacional, y en este punto se entronca con la personalidad del individuo, generando una visión única de la situación deportiva, que será más o menos compatible con la visión de cada uno de sus compañ eros de equipo. Como vemos, un equipo se forma a partir de diferencias, personas diferentes con intereses que no necesariamente coinciden, pero que comparten un tipo de información específica, una convención bajo la cual puede desarrollarse el juego, convención aceptada por la otra parte indispensable para desarrollar el juego, el otro equipo. En este punto debemos desarrollar el concepto de efectividad. La convención implica un ganador, y ganará el equipo con más efectividad en los desplazamientos y con mayor capacidad para convertir ese desplazamiento en un tanto. Esto implica una lectura del juego por todos y cada uno de los jugadores tanto de la situación de sus compañ eros como de los contrarios (siempre dinámicas) y de las direcciones de los desplazamientos, y de la situación del nexo (balón, bocha, etc) es decir una lectura en términos de variables temporoespaciales, vinculadas a aspectos representacionales, que definen modos de comportamiento, acción basada en una decisión en una dirección y con una emoción específicas.
Esta situación se repite innumerables veces a lo largo de todo el juego, y en cantidades diferentes según los roles asignados. Ahora bien, un equipo es mucho más que la suma de sus integrantes, o debería serlo. Por el contrario, muchas veces vemos en funcionamiento a equipos que parecen ser menos que la suma de sus miembros, en donde las resoluciones individuales, -que de eso se trata un juego de equipo, un continuo de resoluciones individuales en función de una estructura que supera lo individual- no son más que actitudes aisladas que en la inmensa mayoría de los casos no resuelven el conflicto, terminando en la derrota del equipo. Los equipos pueden tener sus estrellas, pero generalmente los equipos efectivos sobresalen por una tarea de conjunto, y este es el punto que nos interesa desarrollar. Si los desplazamientos solo son posibles en términos metabólicos, y los desplazamientos son consecuencia de un proceso de selección de posibilidades y una decisión, entonces los factores que posibilitan ese rendimiento en el campo de juego deben desarrollarse en esa dirección.
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